viernes, 22 de julio de 2011

COBARDES Y VALIENTES


Tanto en cine como en literatura, nos enseñan a estructurar las narraciones: no nos enseñan a evitar estructurarlas más de lo que queremos.

Y es indispensable para contar y transmitir según qué cosas.

Tantas veces nos dejamos llevar por una estructura más o menos eficaz sólo por temor: temor a aburrir, miedo a no imprimirle al relato la suficiente intensidad; preocupación porque no se entienda; pavor a que nos consideren pedantes, especiales, distintos; histeria ante la posibilidad de no agradar. A veces nos metemos en una espiral que nos lleva a estructurar más de lo que quisiéramos, sólo por cobardía.

Pienso en algunos grandes del cine y la literatura, y no puedo más que admirarme de su capacidad para defenderse del miedo que nos iguala.

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